Cómo hacer y consejos rápidos

3 arreglos para una puerta chirriante


Todos hemos estado allí: estás caminando de puntillas por la casa en las primeras horas de la mañana, tratando de no despertar a los demás que están profundamente dormidos. Llegas hasta la puerta cuando sucede: el ruido estridente y desagradable de una bisagra chirriante. Si bien las causas de este sonido desagradable pueden variar, hay algunas soluciones probadas y verdaderas que puede poner en práctica para deshacerse de esta molestia doméstica e infundir paz (o al menos tranquilo) en la casa.

MOMENTO MAYO

Un condimento clásico puede hacer maravillas como un lubricante apurado para silenciar una puerta chirriante: la mayonesa. Primero, retire el pasador de la bisagra de su puerta golpeándolo con un martillo, luego cubra el pasador con una capa ligera de mayonesa con mucha grasa. Vuelva a colocar el pasador en la bisagra, y abra y cierre la puerta varias veces para distribuir el lubricante. Finalmente, limpie cualquier exceso de grasa con un paño húmedo. ¡El chirrido ya no debería existir!

CERA ENCENDIDA

La cera a base de petróleo en las velas de parafina también puede ayudar a callar las bisagras de metal. Encienda una vela para que el calor ablande la cera, retire los pasadores de las bisagras de la puerta y luego (¡con cuidado, para no quemarse!) Cúbralos con la cera derretida. Vuelva a colocar los pasadores de las bisagras en su lugar y escuche: si la puerta sigue haciendo ruido cuando abre y cierra, repita el proceso nuevamente hasta que el chirrido desaparezca. No es necesario alcanzar una toalla después de este trabajo: la cera de la vela no debe dejar un exceso de residuos para limpiar.

SABIDURÍA LANA

Otra posibilidad: un chirrido recurrente puede indicar que los pasadores de las bisagras están demasiado sucios para que la puerta funcione correctamente. Si ese es el caso, su lubricante solo no resolverá la molestia; en cambio, querrá comenzar con una buena limpieza. Retire los pasadores de las bisagras y frote la suciedad y el polvo de cada uno con una almohadilla de lana de acero. Luego cubra las bisagras con un lubricante, como uno de los dos sustitutos domésticos mencionados anteriormente. Vuelva a colocar las bisagras en su lugar y abra y cierre la puerta varias veces para probar. ¿Escucha eso? Por supuesto que no, ¡no hay más chirridos!